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Mostrando entradas de junio, 2022

Encontrar tu comunidad

En ocasiones, no se puede solo(a). No por falta de algo, sino porque somos seres humanos. Somos seres sociales. Y como tales, forma parte de nuestra esencia el relacionarnos con otras personas. En distintos ambientes en los que uno(a) interactúe, se podrá encontrar personas que compartan ciertos aspectos similares a uno(a). Esos puntos de coincidencia permiten forman una comunidad. Pero una comunidad no solo se caracteriza por tener miembros que comparten intereses semejantes. Una comunidad debe buscar el crecimiento de cada integrante. También sirve como apoyo en esos momentos de bajón. Y el comportamiento general está basado en valores que los miembros comparten. Muchas veces, uno(a) no sabe en qué grupo involucrarse. Ante ello, primero hay que descubrirse a sí mismo(a). Descubrir intereses, pasiones, aficiones, temas de conversación, etc. Y ante cualquier ambiente nuevo, recordar que, a pesar de lo diferentes que podamos ser, siempre habrá algo que nos pueda unir. 

Expresarlo ahora

Muchas veces nos reservamos la oportunidad de expresar lo que sentimos hacia otras personas para después. Es decir, damos por asegurado que habrá ese después. Pero, ¿y si no lo hay? Hay variables que están fuera de nuestro control y que, en ocasiones, actúan de forman tan inesperada. Es común de seres humanos dar por sentado que habrá más momentos en los que interactuar con esa o esas personas. Por ello, muchas veces, optamos por guardarnos lo que sentimos. Sin embargo, pienso que, en este tipo de situaciones, no hay que esperar para después. No vale arriesgarse, si se puede ganar mucho en el presente. Puede que, antes de decirlo, se activen ciertos temores. Pero ten la seguridad que, después de que lo expreses, esa sensación se difuminará y te sentirás feliz de haberlo dicho.  Entonces, si tienes la ocasión de expresarlo, hazlo. Es mucho lo que se puede ganar y guardarlo no vale tanto la pena. Dilo sin arreglos, tal cual lo sientas. 

Reconocer nuestros errores

Como seres humanos, el cometer errores forma parte de nuestra esencia. Sé que duele, pero hay que recordar que son parte del proceso de aprendizaje de toda persona. Si verdaderamente se aprende, el error habrá valido la pena. Pero cuando los errores en los que incurrimos afectan a otras personas, considero que el grado de responsabilidad es mayor. Y ahí entra el reconocer los errores cometidos. Muchas veces se rompen lazos establecidos porque una parte no acepta sus errores. Cada persona tiene su contexto, y puede que para algunos sea más difícil reconocerlos que otros. El orgullo también juega un papel decisivo. Sin embargo, creo que, si aprendemos a reconocer nuestros errores se evitarían discusiones, se ahorraría tiempo, se generaría mayor confianza, se mantendrían sanas las relaciones de todo tipo, entre otros beneficios. Finalmente, toma en cuenta que todo lo anterior es una perspectiva, evalúa si es válida en tu contexto. 

Vivir el presente

Hace meses, en otra red social, me formularon la siguiente pregunta: ¿Cuándo se dejar de vivir el presente? En aquel momento, no la respondí porque no la encontraba sentido. Pero para este post se me vino esa interrogante a la mente. Considero que se deja de vivir el presente de forma mental, no tanto física. ¿Cómo así? Lo hacemos cuando repasamos el pasado repetidamente sin un propósito claro. O cuando miramos demasiado hacia al futuro, y nos obsesionamos con lo imaginado. Creo que está bien reflexionar sobre hechos pasados para obtener aprendizajes. También, es positivo mirar hacia el futuro para crear una visión general de uno(a) mismo(a). Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen variables externas que no controlamos: situación del país, crisis internacionales, opiniones de otros, lo que otros piensen de nosotros, etc. La clave está en el equilibrio. Es importante planear para cumplir un propósito o alguna meta, pero debemos estar preparados si algo no sale como ...