Los niños tienen una curiosidad innata por lo que les rodea. Investigan, experimentan y formulan preguntas para saber más. Pero, caso contrario sucede cuando ya sé es “grande”. Pareciera que, por diversos factores (trabajo, rutina, vida acelerada, etc.), esa curiosidad se ve mermada. Además, se da por sentado muchas cosas. Ante ello, existen dos antídotos: explorar y experimentar. Mediante el primero, se descubre distintos espacios, lugares y personas, ampliando nuestra visión del mundo. Asimismo, al experimentar, se hallan: nuevas sensaciones, otros sabores, una nueva forma de hacer las cosas, algún talento escondido, etc. Todo suma para crear nuevas experiencias que coleccionar y/o contar. Puede que, al realizarlas, no sepamos de antemano el resultado. Y ahí está lo interesante, lo bueno de la vida también sorprende. Creo que, al final de los días, solo se llevan los recuerdos de lo vivido y disfrutado. Por ello, hay que darse la oportunidad de explorar y experimentar....
Si te gusta aprender sobre diversos temas y/o leer reflexiones sobre aspectos de la vida, este blog es para ti.