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Mostrando entradas de mayo, 2022

Aprender cada día

Aprender es un regalo maravilloso que se nos ha dado en esta vida. Probablemente, muchos piensen que el aprendizaje ocurre únicamente dentro de una institución educativa (escuela, universidad, etc.), pero no es así. Uno puede aprender todos los días. Aprender de su familia, de sus relaciones interpersonales, de la naturaleza, de los libros, de su trabajo, de sus negocios, de las experiencias de otros, de las conversaciones cotidianas, de sus viajes, y así sucesivamente. Lo bueno es que lo aprendido no solo queda en uno(a). Sino que puede ser aplicable en la vida real, por ejemplo, solucionando algún determinado problema. Además, otro aspecto positivo es que esos aprendizajes son compartibles. De esa forma, el conocimiento se multiplica, y a la vez, se está ayudando a otras personas. Por todo ello, sé un eterno aprendiz. ¡Nunca pares de aprender, de aplicar y de compartir! 

Ser pacientes

Al igual que la oruga requiere de cierta cantidad de tiempo para convertirse en mariposa, todo necesita de tiempo para dar fruto. Es decir, los resultados de nuestras acciones se ven mucho después de haber empezado. Personalmente, creo que no se dan los resultados inmediatos. Por ello, ser pacientes es clave y aplica en todo. La paciencia permite saber que el esfuerzo diario valdrá la pena, a pesar de que haya días que nos hagan pensar lo contrario. Recuerda que todo tiene su tiempo, y es importante disfrutar tanto durante el proceso como cuando se obtiene lo deseado.

Metidas de pata

Muchas veces, cuando se pone en práctica la teoría, el proceso y los resultados no son los esperados. Con lo anterior, no quiero decir que la teoría esté errada. Sino que en la práctica surgen elementos no previstos. Y estos últimos, al no estar en nuestro radar, nos agarran de sorpresa, conllevándonos a actuar equivocadamente. Son esos errores, aquellos que duelen al principio. Y después, nos dan risa. Y finalmente, se vuelven en anécdotas que contamos. Lo importante es ver esos desaciertos como lecciones que teníamos que aprender para seguir avanzado en el camino. Tal vez, en ese momento, no nos demos cuenta, pero cuando miremos hacía atrás, podremos ver cómo se conecta cada experiencia con otra (Steve Jobs). Si te encuentras en el punto de partida para llevar cabo alguna idea, pero tienes cierto temor al error, ten presente esta frase del pintor Pablo Picasso:  “Siempre estoy haciendo lo que no puedo hacer para aprender cómo hacerlo”.

Esperar lo inesperado

  En ocasiones, las oportunidades se presentan cuando menos las esperamos. De tal forma que no estamos preparados. Y esa situación, que debe ser sinónimo de alegría, se torna en algo ligeramente estresante. Debido a que surge la angustia de perder esa ocasión por no estar listos. La mente nos suele jugar una mala pasada, reaccionando sin pensar. Y eso es lo que justamente se necesita: detenerse a reflexionar. Al evaluar la situación, nos damos cuenta de que todo se reduce a un mínimo que se puede controlar. Más allá de eso, la lección que queda es, como dice un sticker por ahí, estar preparados para lo inesperado. Una práctica que puede funcionar es prever distintos escenarios (positivos y adversos) y tener ya lis ta alguna estrategia para cada uno. De esa forma, se puede obtener mayor provecho de las oportunidades y más aprendizajes.

Experiencias de vida

Si contamos los años que han pasado desde la existencia de este mundo, nosotros somos solo instantes. Durante ese breve lapso de tiempo, vivimos distintas experiencias. Cierto porcentaje son experiencias que queremos que permanezcan grabadas en nuestra memoria durante el mayor tiempo posible. Y otras, son aquellas que desearíamos borrar, pero siguen ahí. Lo positivo es que de todo se aprende. Y esas lecciones servirán para aplicarlas en el día a día. Al final, toda experiencia suma. Cada una deja un rastro único e irrepetible en nosotros. Solo hay que aventurarse a vivirlas, estar presentes durante ese momento y aprender todo lo que se pueda.  

El valor de la perseverancia

Más allá de la inteligencia y el talento que una persona tenga,  su perseverencia permite que logre lo que se proponga. Poner en práctica la perseverancia, te llevará lejos.  Obviamente, el camino no será sencillo.  Pero será la perseverancia que hay en ti, la que te impulse a seguir adelante y no rendirte, a pesar de lo complejo y difícil que sean los obstáculos que se te presenten.