Si la vida fuera un gran libro, cada página representaría un día.
Uno(a) puede tener la visión general de todo el libro en el índice, pero cuidado con adelantarse del todo.
Hay que disfrutar del contenido de cada página, al igual que de las experiencias de cada día.
Es importante concentrarse en la página que se está leyendo, al igual que que es necesario enfocarse en vivir el presente.
Hay páginas más interesantes que otras. Pero a diferencia de un libro físico, ninguna página vivida se puede arrancar, a pesar del deseo intenso que se tenga por hacerlo.
Al final de los días, más que un libro intacto, la suma de todas nuestras experiencias resultarán en un libro grueso, ojeado, algo rasgado, pero con un valioso contenido.

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