Muchas veces nos reservamos la oportunidad de expresar lo que sentimos hacia otras personas para después.
Es decir, damos
por asegurado que habrá ese después. Pero, ¿y si no lo hay?
Hay variables que
están fuera de nuestro control y que, en ocasiones, actúan de forman tan
inesperada.
Es común de seres
humanos dar por sentado que habrá más momentos en los que interactuar con esa o
esas personas. Por ello, muchas veces, optamos por guardarnos lo que sentimos.
Sin embargo,
pienso que, en este tipo de situaciones, no hay que esperar para después. No
vale arriesgarse, si se puede ganar mucho en el presente.
Puede que, antes
de decirlo, se activen ciertos temores. Pero ten la seguridad que, después de
que lo expreses, esa sensación se difuminará y te sentirás feliz de haberlo dicho.
Entonces, si
tienes la ocasión de expresarlo, hazlo. Es mucho lo que se puede ganar y guardarlo
no vale tanto la pena.
Dilo sin arreglos, tal cual lo sientas.

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