Hace meses, en otra red social, me formularon la siguiente pregunta: ¿Cuándo se dejar de vivir el presente?
En aquel momento, no
la respondí porque no la encontraba sentido. Pero para este post se me vino esa
interrogante a la mente.
Considero que se
deja de vivir el presente de forma mental, no tanto física.
¿Cómo así? Lo hacemos
cuando repasamos el pasado repetidamente sin un propósito claro. O cuando
miramos demasiado hacia al futuro, y nos obsesionamos con lo imaginado.
Creo que está
bien reflexionar sobre hechos pasados para obtener aprendizajes. También, es positivo
mirar hacia el futuro para crear una visión general de uno(a) mismo(a).
Sin embargo, hay
que tener en cuenta que existen variables externas que no controlamos: situación
del país, crisis internacionales, opiniones de otros, lo que otros piensen de
nosotros, etc.
La clave está en
el equilibrio. Es importante planear para cumplir un propósito o alguna meta, pero
debemos estar preparados si algo no sale como lo previsto, debido a que existe un
entorno independiente de nosotros.
Hay que vivir el presente: dando el mejor esfuerzo cada día para estar más cerca de esa visión que uno(a) tiene, aprendiendo de los errores del pasado, adaptándose a los cambios que surjan, y disfrutando al máximo cada momento.

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