En el transcurso de nuestras vidas, experimentamos el dolor de distintas formas.
Las causas pueden ser diversas y propias de cada persona.
Solo la persona que lo vive conoce su dolor a detalle y todo lo que él conlleva.
Ante ello, el proceso para sanar toma tiempo. Sí, toma tiempo debido a su complejidad.
Pero, en su complejitud, lo que debemos tratar es no dejar que el dolor conviva con nosotros por mucho tiempo.
Y, ¿cómo hacerlo?
Transformándolo. Plasmándolo en el mundo real, por ejemplo, dentro de una composición musical, un poema, una pintura, un guion de cine, una fotografía, un capítulo de un libro...
Y al compartirlo, aparte de ayudarnos a nosotros, también puede ayudar a otros en sus propios procesos.

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