Hace unos días, en una plática, salió el tema del valor del tiempo.
Quien lo mencionó
lo relacionaba a una inseguridad. ¿Cómo así?
Él decía que un temor
que tenía era no poder dedicarles tiempo a las personas que quería, sobre todo
cuando estos no se encuentren bien, debido a que él tenía que estar ocupado en
sus labores para generar ingresos.
Similar situación
enfrentan muchos jóvenes, al entrar al mundo laboral, ya que intercambian su
tiempo por ingresos.
Y efectivamente,
así está diseñado el sistema.
Sin embargo, si
el dinero no fuera una preocupación, ¿en qué invertirías tu tiempo?
Tal vez, al igual
que el joven en mención, le dedicarías mayor tiempo a las personas que quieres
y amas. O probablemente, escribirías un libro, estudiarías varias carreras,
construirías algo que aporte al mundo desde tu campo, viajarías alrededor del
mundo … En fin, hay una infinidad de opciones, tantas como personas en la
Tierra.
Al final llegué a
la conclusión de que, al comienzo, puede ser difícil no realizar ese
intercambio de tiempo por dinero. Sin embargo, el ser humano debería luchar por
lograr esa independencia financiera que le permita destinar su tiempo a lo que
verdaderamente quiere y apasiona.
Al término de nuestros días, cuando se mire panorámicamente hacia atrás, entre las muchas cosas que uno desee, ojalá que no surja la pregunta: ¿qué hubiera pasado sí?

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